Sabemos leer, pero no entendemos lo que leemos

Hoy compartimos en este espacio un interesante artículo publicado en la web Cultura Inquieta a partir de una información recogida en The Guardian con la autoría de Maryanne Wolf.

El título del artículo ya es impactante: “Sabemos leer pero no entendemos lo que leemos, ¿una nueva generación de analfabetos?”. Nosotras respondemos a este interrogante con una metodología de trabajo propia basada en la creatividad, la emoción y la curiosidad como activadores imprescindibles de la atención.

Os dejamos con un fragmento del artículo y os invitamos a leerlo aquí.

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Los dispositivos y medios digitales junto con la disminución del tiempo de atención están afectado profundamente la lectura, una de las formas más efectivas en la historia para obtener y generar conocimiento.

¿Cuándo fue la última vez que leíste un texto, de principio a fin, sin desesperarte, sin cansarte, sin interrumpir tu lectura, sin distraerte y sin querer pasar urgentemente a otra cosa?

Esta pregunta, por sencilla que pueda parecer, es capaz de revelar una de las tendencias contemporáneas más preocupantes: el impacto del Internet y sus tecnologías derivadas parece haber creado una nueva forma de analfabetismo funcional, en el cual la gente sabe leer pero es incapaz de mantener su atención lo suficientemente en la lectura como para comprender las ideas que propone un texto o la abstracción inherente a toda escritura, y menos para recrear los efectos emocionales y estéticos propios de ciertas obras.

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Ilustración de Sebastián Thibault

Como quizá muchos de nosotros sabemos por experiencia propia, la lectura ha experimentado a lo largo de los últimos años una de las transformaciones más importantes de su historia.

Después de al menos un par de siglos de ser una práctica realizada en silencio y con cierto grado de soledad, en nuestra época ambas condiciones han cambiado radicalmente, pues el silencio ha sido sustituido por un ruido casi omnipresente y multiforme: el ruido de la distracción; e igualmente, la soledad en la que la lectura se desarrollaba ha sido reemplazada poco a poco por una peculiar forma de la presencia y la compañía (mensajería instantánea, redes sociales, etc.), capaz de irrumpir en todo momento y circunstancia.

(…)

 

 

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